{"id":636,"date":"2022-03-30T17:50:51","date_gmt":"2022-03-30T17:50:51","guid":{"rendered":"https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/?p=636"},"modified":"2022-03-30T17:50:53","modified_gmt":"2022-03-30T17:50:53","slug":"fabula-sentimental-de-un-viaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/2022\/03\/30\/fabula-sentimental-de-un-viaje\/","title":{"rendered":"F\u00e1bula sentimental de un viaje"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Ferran Catal\u00e0 desgrana, en esta emotiva narraci\u00f3n, la experiencia que vivi\u00f3 en noviembre de 1988, hace ya casi 34 a\u00f1os, cuando junto al Orfe\u00f3 Valenci\u00e0 particip\u00f3 en el I Concurso Internacional de Coros Ciudad de Budapest, en el que adem\u00e1s de lograrse el primer premio se vivieron experiencias muy impactantes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-small-font-size\"><strong>Por Ferran Catal\u00e0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nevaba ligeramente y yo no sab\u00eda. No sab\u00eda que M\u00e1rai a\u00fan viv\u00eda, muy lejos, en su retiro californiano, un retiro consecuencia de un exilio forzado por la ocupaci\u00f3n, nazi primero y rusa despu\u00e9s, de aquel Budapest que \u00e9l tanto am\u00f3. No. Ni tampoco, que cuatro meses despu\u00e9s se volar\u00eda los sesos en su peque\u00f1o apartamento, s\u00f3lo, casi ciego, desvalido y ya sin ganas de vivir. De hecho, cuando sobrevol\u00e1bamos aquella ciudad tan extensa en pos del aeropuerto, para aterrizar, no sab\u00eda apenas nada de ella ni de sus gentes. Conoc\u00eda levemente su papel de anta\u00f1o como capital, junto a Viena, de aquel imperio de dos cabezas y muchos miembros que hab\u00eda favorecido el equilibrio centroeuropeo y balc\u00e1nico hasta el desastre de la Gran Guerra, equilibrio que parece aport\u00f3 en raz\u00f3n del poso de su historia, pues fue ciudad celta, romana, ocupada despu\u00e9s por diferentes tribus, cristiana y renacentista, otomana, adscrita a la Casa de los Habsburgo y austroh\u00fangara, al fin, hasta la disoluci\u00f3n del imperio en 1919. Por tanto, por historia era una ciudad de sustrato multicultural, cristiana, \u00e1rabe y jud\u00eda y, en raz\u00f3n de su localizaci\u00f3n, lugar de encuentro y frontera entre Oriente y Occidente desde los romanos. Adem\u00e1s, la atravesaba el Danubio, que la dualizaba y vertebraba al tiempo, un Danubio que llegaba de Viena y se daba a la fuga hacia el Mar Negro. &nbsp;Pero poco m\u00e1s. Lo h\u00fangaro se limitaba en mi entonces cabeza cient\u00edfica de treinta a\u00f1os al conocimiento como <em>escuchador<\/em> de algunas pocas obras de m\u00fasicos de renombre como Liszt, Bart\u00f3k o Kod\u00e1ly y, si acaso, al divertido recuerdo de aquellos barones ca\u00eddos en desgracia -en bancarrota para ser exactos- que a principios de los a\u00f1os treinta deambulaban en busca de fortuna por los grandes hoteles, casinos y balnearios centroeuropeos, nost\u00e1lgicos de aquel \u201cmundo de ayer\u201d que dir\u00eda Zweig, y que tan bien supo retratar Lubitsch en sus comedias llenas de humor y sarcasmo -un bar\u00f3n h\u00fangaro era un bar\u00f3n con mucho pedigr\u00ed en el mundo aristocr\u00e1tico europeo, con un sentido del honor exacerbado y una pulcritud de principios fuera de toda duda. Gracias a mi padre, hab\u00eda o\u00eddo hablar tambi\u00e9n de un tal Puskas. Eso era todo. As\u00ed que con este pobre bagaje y sin haber probado nunca el goulash aterric\u00e9 en el Budapest de 1988, formando parte del entonces llamado Orfe\u00f3n Navarro Reverter de Valencia, al que me hab\u00eda incorporado pocos meses antes, para participar en un concurso internacional de m\u00fasica coral.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_4-1024x596.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-637\" width=\"840\" height=\"488\" srcset=\"https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_4-1024x596.jpg 1024w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_4-300x175.jpg 300w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_4-768x447.jpg 768w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_4-1536x894.jpg 1536w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_4.jpg 1729w\" sizes=\"auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px\" \/><figcaption>Ferran Catal\u00e0, junto a Josep Llu\u00eds Valldecabres y Xema Zapater<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La primera impresi\u00f3n nada m\u00e1s pisar suelo h\u00fangaro fue espantosa. Era muy de noche. El viejo aeropuerto, apenas sin luces, se me apareci\u00f3 como un feo edificio gris, medio destartalado, y custodiado por unos cuantos soldados de abrigo hasta los tobillos y metralleta colgando que luc\u00edan unas nada despreciables gorras de plato con la famosa estrella roja de cinco puntas en su centro. Yo, que no hac\u00eda mucho hab\u00eda dejado el ej\u00e9rcito, me tom\u00e9 a broma, por un momento, aquella visi\u00f3n, que me parec\u00eda propia de una novela de esp\u00edas de la Guerra Fr\u00eda, estilo Le Carr\u00e9. Pero al observar el gesto que hizo uno de ellos, metralleta en mano, con evidente acritud, para recordarle a uno de mis compa\u00f1eros de viaje que no eludiese el riguroso orden de fila que nos hab\u00edan impuesto para escrutar nuestros pasaportes, la visi\u00f3n se desvaneci\u00f3 y aquella triste y r\u00edgida realidad se apoder\u00f3 de m\u00ed. Y creo que no me abandon\u00f3 ya en toda mi estancia. Estoy seguro que a M\u00e1rai no le hubiese gustado que su ciudad se presentara a ojos extranjeros de esta manera. Y menos a\u00fan ante gente joven, \u00e1vida de conocimiento e inter\u00e9s por ella. Pero \u00e9l ya no estaba ni se le esperaba. Cuando d\u00edas despu\u00e9s visit\u00e9 junto a un grupo de amigos su querido Buda estoy seguro que pas\u00e9 por delante de la que fue su casa, aquella casa de escritor burgu\u00e9s donde vivi\u00f3 tantos a\u00f1os y tuvo que soportar la miseria moral a que fue sometido, hasta su huida, durante la ocupaci\u00f3n y donde, a pesar de la escasez de alimentos, sol\u00eda invitar a sus amigos a veladas que procuraba les fueran agradables y estuviesen siempre dominadas por una conversaci\u00f3n inteligente. Y no s\u00f3lo eso, le gustaba que se dispusiera la mesa con mimo, y con cubiertos de plata, no tanto con el prop\u00f3sito de hacer patente el l\u00f3gico agasajo a los comensales, que tambi\u00e9n, sino con el fin de afirmar con naturalidad su adscripci\u00f3n a un esp\u00edritu de clase al que no quer\u00eda ni pensaba que deb\u00eda renunciar por adversas que fuesen las circunstancias. Tras la visita, comimos en un restaurante cercano a la iglesia de Mat\u00edas, situada junto al famoso Basti\u00f3n de los Pescadores; ser\u00edan las tres de la tarde, una hora intempestiva para la habitual costumbre ciudadana. No obstante, nos atendieron muy amablemente, mi goulash fue extraordinario y recuerdo que salimos muy animados hacia las cuatro y media, aunque como empezaba a decaer la luz decidimos volver al hotel. Antes, sin embargo, permanecimos en silencio durante unos minutos observando el Danubio, muy gris, desde el Basti\u00f3n. Tambi\u00e9n aquella otra parte de la ciudad que se extend\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de la otra orilla y adonde \u00edbamos a dirigirnos, Pest. El hotel era un edificio enorme, una especie de mole de hormig\u00f3n con ventanas, de veinte o treinta plantas, con una decoraci\u00f3n que insinuaba los setenta, mucha moqueta y una calefacci\u00f3n excesiva que contrastaba con los habituales cinco o diez grados bajo cero que imperaban en las calles, acostumbradas a sus m\u00e1s de veinte cent\u00edmetros de hielo. Pero nos acogi\u00f3 muy bien y tuvimos una estancia agradable.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"644\" src=\"https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_1-1024x644.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-638\" srcset=\"https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_1-1024x644.jpg 1024w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_1-300x189.jpg 300w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_1-768x483.jpg 768w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_1-1536x966.jpg 1536w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_1-2048x1288.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>El Orfe\u00f3n Navarro Reverter, justo antes de su intervenci\u00f3n<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Nevaba ligeramente y yo no sab\u00eda. No sab\u00eda que iba a encontrarme los estantes de los supermercados casi vac\u00edos, que el metro funcionar\u00eda, a pesar de que todo el mundo se saltaba el torno de acceso y sub\u00eda sin pagar, que el dinero se cambiar\u00eda tan f\u00e1cilmente en la calle, d\u00f3lares por forints, ni que ver\u00eda una tienda de una multinacional muy conocida donde la gente, \u00e1vida de consumo occidental, era capaz de guardar una paciente cola, que daba la vuelta a la manzana del edificio que la albergaba, esperando poder comprar a precio de oro un par de zapatillas deportivas. Se palpaba en el ambiente el deseo de cambio en la poblaci\u00f3n, el deseo de dejar atr\u00e1s el orden sovi\u00e9tico que Gorbachov hab\u00eda empezado ya a demoler ante la imposibilidad de detener el brillo de las luces del capital occidental. El muro de Berl\u00edn cay\u00f3 justo un a\u00f1o despu\u00e9s y ya nada volver\u00eda a ser igual. O eso cre\u00edmos en su momento. Porque hoy, treinta a\u00f1os despu\u00e9s del fratricida enfrentamiento b\u00e9lico de Bosnia, la guerra en Ucrania nos devuelve al horror de un conflicto que hunde su raz\u00f3n de ser en la nostalgia imperial de un loco y su c\u00edrculo. Vuelven los fantasmas de la negaci\u00f3n, el odio y la sinraz\u00f3n. Vuelven los sue\u00f1os que producen monstruos. Un d\u00eda visitamos la Academia Liszt para llevar a cabo un ensayo del coro y los organizadores del concurso pusieron a nuestra disposici\u00f3n una sala con muy buena ac\u00fastica, piano de cola, clavec\u00edn y algunos instrumentos de viento. Tal agasajo nos deslumbr\u00f3, acostumbrados como est\u00e1bamos a vivir nuestra m\u00fasica con una pobreza de medios, ha de decirse, relevante. Pero nada de esto fue comparable a la recepci\u00f3n y posterior actuaci\u00f3n que ofrecimos el d\u00eda del concurso en la Sala Vigad\u00f3, un edificio estilo Art Nouveau, dedicado a la m\u00fasica, con techo y paredes de madera y una ac\u00fastica para cantar nunca antes percibida por m\u00ed. Simplemente me pareci\u00f3 una sala de conciertos extraordinaria y a\u00fan la llevo en la memoria de mi coraz\u00f3n. Recuerdo que interpretamos obras de Bardos, Sch\u00fctz, y algunas otras espa\u00f1olas en castellano y catal\u00e1n. No debimos hacerlo tan mal pues ganamos el concurso.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00fasica aparte, de aquel viaje guardo un recuerdo muy especial de las avenidas de Pest. Aquellas avenidas magn\u00edficas, de dimensiones espectaculares, nacidas al abrigo del imperio austroh\u00fangaro me parecieron un sue\u00f1o. Una tarde, sentado en un banco de un parque que atesoraba un lago helado sobre cuya superficie hab\u00eda gente joven patinando y desde donde se pod\u00eda divisar una de ellas, me dio por imaginar un ir y venir de trineos tirados por negros caballos que seguro llevar\u00edan alg\u00fan conde o princesa a pasar la velada a alguno de los palacios de la ciudad. Sin embargo, en mi sue\u00f1o hab\u00eda algo que no funcionaba. El color. Todos los edificios que bordeaban aquella avenida eran de un color triste y apagado, una escenograf\u00eda sin ning\u00fan brillo. Conclu\u00ed que ten\u00edan la suciedad propia de un r\u00e9gimen inm\u00f3vil que no casaba con sue\u00f1os imperiales y rom\u00e1nticos a lo Tolstoi y hablados en franc\u00e9s. Pens\u00e9 que Pest se me presentaba como la hermana pobre, fea y sucia de una Viena que s\u00ed pod\u00eda exponer su brillo a los turistas, a pesar, o mejor, gracias a su pasado -y presente- nazi, como se hab\u00eda encargado de se\u00f1alar Thomas Bernhard, aut\u00e9ntico azote del <em>falso para\u00edso austr\u00edaco<\/em>, que casualmente muri\u00f3 solo diez d\u00edas antes que M\u00e1rai. Las dos ciudades hab\u00edan tenido recorridos distintos tras la guerra, igual que sus dos escritores. Fue entonces cuando empec\u00e9 a darle vueltas, lo recuerdo muy bien, a la idea de la potencia que tienen los <em>relatos imperiales<\/em> sobre los pa\u00edses -y sus gobernantes- que han sido metr\u00f3polis. Da igual que hayan pasado cientos de a\u00f1os, hay un sustrato abonado con im\u00e1genes gloriosas que construyen los relatos imperiales que ning\u00fan pa\u00eds quiere olvidar. Hay una perenne nostalgia del imperio que invade las decisiones pol\u00edticas diarias, por encima de guerras y desastres de todo tipo. \u00bfQui\u00e9n que ha sido imperio puede aceptar convertirse en un don nadie en el tablero pol\u00edtico? Eso pens\u00e9. Y los a\u00f1os creo que me han dado la raz\u00f3n. Veo nostalgias imperiales por doquier cada d\u00eda en los informativos. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"774\" src=\"https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_2-1024x774.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-639\" srcset=\"https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_2-1024x774.jpg 1024w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_2-300x227.jpg 300w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_2-768x580.jpg 768w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_2-1536x1161.jpg 1536w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_2.jpg 1736w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Matilde Salvador o Isabel Monar, entre otros, acompa\u00f1aron al coro en este concurso<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Nevaba ligeramente y yo no sab\u00eda. No sab\u00eda que los balnearios de aguas termales eran tan caracter\u00edsticos de la ciudad. Lugares para el placer, para cerrar tratos o para el intercambio de ideas desde el tiempo de los romanos, descubr\u00ed que los otomanos hab\u00edan construido varios en la ciudad y que a\u00fan perduraba alguna muestra de ellos. Pero no los visit\u00e9. Supongo que mi cuerpo no se sinti\u00f3 atra\u00eddo por la experiencia del agua termal en un noviembre a varios grados bajo cero. M\u00e1rai s\u00ed los visitaba a menudo, formaban parte de su vida cotidiana. Si no recuerdo mal era asiduo de los ba\u00f1os de la Isla Margarita, situada un poco m\u00e1s all\u00e1 del hoy Parlamento, en el coraz\u00f3n del Danubio, un lugar para el ocio y el deporte muy conocido. El mundo de los balnearios y los casinos europeos de finales del XIX y primera mitad del siglo XX, desde Deauville a Baden-Baden, o desde M\u00f3naco a Praga y Budapest siempre fueron lugares que ejercieron una gran atracci\u00f3n sobre los grandes novelistas, fuese Dostoyevski, Proust, Mann, M\u00e1rai o Zweig. Al ser espacios reservados al placer y la vacaci\u00f3n, se convert\u00edan en el marco ideal donde cualquier cosa pod\u00eda ocurrir y supongo que para los escritores ten\u00edan un inter\u00e9s particular debido a la fauna de personajes que all\u00ed pod\u00edan encontrar. Lo cierto es que no dejaban de frecuentarlos y algunos hasta escribieron parte de las tramas de sus novelas alrededor de ellos. Al volver del viaje pens\u00e9 que me hab\u00eda equivocado al no haber visitado ninguno, que hab\u00eda desperdiciado una manera de comprender mejor aquella ciudad y sus gentes. Hoy, por lo que veo en los folletos publicitarios, se han convertido en parques tem\u00e1ticos del agua. Han perdido su funci\u00f3n social original, pues ahora atienden al turismo global. Se han <em>disneylandizado<\/em>, si se me permite el barbarismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nevaba ligeramente y yo no sab\u00eda. No sab\u00eda que un par de d\u00edas antes del gozoso concierto que dimos en el Ayuntamiento &#8211;<em>Liebeslieder Walzer, op. 52<\/em> de Brahms, en versi\u00f3n para piano a cuatro manos del propio autor-, iba a asomarme una tarde a la puerta de la Gran Sinagoga de Budapest, la segunda mayor del mundo, despu\u00e9s de la de Nueva York, seg\u00fan me dijeron. Fui con un amigo y nos encontramos con una celebraci\u00f3n privada relativamente numerosa, as\u00ed que s\u00f3lo husmeamos un poco. Bast\u00f3 para hacerme comprender la importancia, desconocida para m\u00ed en ese momento, de <em>lo jud\u00edo<\/em> en la historia de la ciudad. Budapest fue considerada desde el siglo XIX y hasta la Segunda Guerra Mundial la ciudad europea jud\u00eda por excelencia. Y su Gran Sinagoga ejerci\u00f3 de l\u00edmite del <em>ghetto<\/em> durante la ocupaci\u00f3n nazi, con una de sus cuatro puertas de acceso al mismo situada junto a ella. A\u00f1os despu\u00e9s, M\u00e1rai me revel\u00f3 sin entrar en detalles -intuyo que por respeto- c\u00f3mo los nazis sacaron a miles y miles de jud\u00edos por aquella puerta, los <em>pasearon<\/em> hasta la orilla del Danubio, un poco m\u00e1s all\u00e1 del popular Puente de las Cadenas que une Buda con Pest, y los asesinaron vilmente lanzando despu\u00e9s sus cuerpos al Danubio, us\u00e1ndolo como fosa com\u00fan. Durante nuestra estancia hab\u00edamos cruzado el r\u00edo varias veces por el Puente de las Cadenas, pero nunca vi ni o\u00ed menci\u00f3n alguna a semejante tragedia. Nada la recordaba. En 2005, m\u00e1s de sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, en homenaje a aquellas v\u00edctimas, se fijaron al suelo, aqu\u00ed y all\u00e1, a modo de monumento aleg\u00f3rico, sesenta pares de zapatos de hierro solitarios, sin due\u00f1o, en el lugar del crimen. No los he visto, pero s\u00f3lo pensar en ellos me conmociona. Supongo que ese es su fin, ayudar a visualizar a aquellos hombres masacrados, despojados de su ser, hombres ya sin ning\u00fan atributo.<\/p>\n\n\n\n<p>La ignorancia de estos hechos espec\u00edficos hizo que mi amigo y yo, tras la visita a la Gran Sinagoga, aunque con muchas preguntas sobre <em>lo jud\u00edo<\/em> por contestar, nos adentr\u00e1ramos un poco m\u00e1s en Pest esperando encontrar el renombrado Caf\u00e9 de los Artistas para tomar algo. Apenas quince minutos despu\u00e9s lo encontramos. Era un lugar muy <em>belle \u00e9poque<\/em> y ya muy tur\u00edstico en ese momento. Lo recuerdo como una especie de peque\u00f1o teatro lujoso reconvertido en Caf\u00e9, con su platea-restaurante con camareros de mandil y violinistas a la z\u00edngara alrededor de las mesas y sus discretos palcos, tambi\u00e9n con mesas, que, sin duda, daban al conjunto un toque un poco <em>kitsch<\/em>. Tambi\u00e9n recuerdo que en las paredes del palco que ocupamos mi amigo y yo hab\u00eda fotograf\u00edas de actores, algunos conocidos por alguna pel\u00edcula, otros, la mayor\u00eda, h\u00fangaros y alemanes que desconoc\u00edamos. Nos gust\u00f3, no obstante, el encanto de un reconocimiento as\u00ed.&nbsp; El caf\u00e9 y las tartas resultaron exquisitos. Hoy en d\u00eda creo que el lugar se llama New York Caf\u00e9. Huelgan comentarios ante semejante cambio de nomenclatura. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_3-1024x598.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-640\" width=\"547\" height=\"319\" srcset=\"https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_3-1024x598.jpg 1024w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_3-300x175.jpg 300w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_3-768x449.jpg 768w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_3-1536x897.jpg 1536w, https:\/\/orfeovalencia.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1988_VIAJE-HUNGRIA_1_3.jpg 1678w\" sizes=\"auto, (max-width: 547px) 100vw, 547px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>No nevaba, pero yo tampoco sab\u00eda. No sab\u00eda que aquella noche sentir\u00eda una revelaci\u00f3n. Fue la noche que dimos el concierto de Brahms en el Ayuntamiento de la ciudad. Cuando llegamos hac\u00eda fr\u00edo y se respiraba un silencio calmo. El edificio era descomunal en sus dimensiones, o al menos a m\u00ed me lo pareci\u00f3. La actuaci\u00f3n se iba a llevar a cabo en una gran sala rectangular un tanto desangelada y, en principio, no muy adecuada para cantar, aunque nos tranquiliz\u00f3 saber que all\u00ed ya se hab\u00edan realizado conciertos con unos resultados aceptables. Tras la prueba ac\u00fastica habitual, el p\u00fablico fue llenando sus asientos y creci\u00f3 la expectaci\u00f3n. Hubo presentaci\u00f3n y unas palabras de agradecimiento. Se hizo un profundo silencio. De repente, cuando \u00edbamos a iniciar el primer vals, observ\u00e9 que tras los enormes ventanales situados a derecha e izquierda de la sala empezaba a caer una copios\u00edsima nevada. El p\u00fablico se dio cuenta, hubo un peque\u00f1o <em>impasse,<\/em> pero enseguida acept\u00f3 con agrado sentirse escoltado por aquellas cortinas de nieve que nos acompa\u00f1ar\u00edan durante toda la actuaci\u00f3n. Fue un sue\u00f1o sobrevenido conmovedor. De repente, aquel espacio, un tanto excesivo, se convirti\u00f3 m\u00e1gicamente en una exquisita caja de m\u00fasica. Uno tras otro, fueron sonando los dieciocho valses. Al finalizar, el p\u00fablico estaba entregado, hab\u00eda acontecido la<em> magia esc\u00e9nica<\/em>. Todo el mundo sinti\u00f3 algo especial, tanto, que incluso parec\u00eda que aquel sentimiento iba m\u00e1s all\u00e1 de la m\u00fasica. Aquellas caras parec\u00edan ansiosas por conocernos, por vivirnos, por saber de ese otro mundo que les hab\u00edan contado que exist\u00eda tras el tel\u00f3n de acero y que aquella noche pod\u00edan palpar de primera mano. Nos ten\u00edan tan cerca, \u00e9ramos gente con otras vidas, con otros sue\u00f1os, inalcanzables para ellos. Nuestro Brahms era otro Brahms. Un profesor de catal\u00e1n de la Universidad de Budapest que hab\u00edamos conocido vino a saludarnos tras el concierto con l\u00e1grimas en los ojos. Yo sab\u00eda que el hombre viv\u00eda en un peque\u00f1o apartamento alquilado, cedido por la administraci\u00f3n de turno, cuyas dimensiones respond\u00edan a una baremaci\u00f3n prevista en funci\u00f3n del n\u00famero de personas que conformaban su n\u00facleo familiar. En su caso, creo recordar que eran cuatro personas, as\u00ed que su casa no pod\u00eda sobrepasar los 50 m<sup>2<\/sup>. Me sent\u00ed conmocionado al verlo. Sus l\u00e1grimas expresaban lo inefable. Por eso, nunca olvidar\u00e9 aquel concierto extraordinario. Las cortinas de nieve que nos acompa\u00f1aron vals a vals contribuyeron a crear una sensaci\u00f3n de ritual invernal esc\u00e9nico. Este azar me confirm\u00f3 que todo arte fugaz como la m\u00fasica, el teatro o la danza vive siempre a expensas del contexto en el que se produce y todo lo que ayude a ritualizarlo es muy bienvenido. No resulta f\u00e1cil expresar con palabras el sentido de lo ritual porque pertenece al mundo de lo sensible, al mundo emocional. Hay que vivirlo, nada m\u00e1s. Y aquella noche funcion\u00f3. Si por aquel entonces hubiera tenido conocimiento de la obra de M\u00e1rai, estoy seguro que a\u00fan hubiese sido mayor mi conmoci\u00f3n, pues habr\u00eda emergido, sin duda, toda la vivencia soterrada acumulada tras su lectura al finalizar el concierto. La estancia sovi\u00e9tica en Hungr\u00eda ech\u00f3 a perder demasiado talento en ese pa\u00eds. Much\u00edsima gente emigr\u00f3 y nunca volvi\u00f3 porque fue una estancia demasiado larga. M\u00e1rai fue uno de ellos. Alguien dijo que form\u00f3 con el alem\u00e1n Mann y el austr\u00edaco Zweig el tri\u00e1ngulo de oro de la novel\u00edstica centroeuropea de la primera mitad del siglo XX -Kafka com\u00eda aparte, supongo. Fue el m\u00e1s joven y longevo de los tres, pero nunca volvi\u00f3 a Budapest tras su exilio forzado de 1948, un exilio que dur\u00f3 m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, casi la mitad de su vida. Su obra hab\u00eda sido prohibida en Hungr\u00eda -por burguesa, le dijeron- y cay\u00f3 en el olvido. Sin embargo, \u00e9l continu\u00f3 siempre escribiendo en h\u00fangaro, una lengua muy minoritaria en el contexto mundial. No pod\u00eda hacerlo de otro modo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al volver de aquel viaje a\u00fan continu\u00f3 nevando en mi coraz\u00f3n durante un tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue entonces cuando cre\u00ed empezar a saber.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ferran Catal\u00e0 desgrana, en esta emotiva narraci\u00f3n, la experiencia que vivi\u00f3 en noviembre de 1988, hace ya casi 34 a\u00f1os, cuando junto al Orfe\u00f3 Valenci\u00e0 particip\u00f3 en el I Concurso Internacional de Coros Ciudad de Budapest, en el que adem\u00e1s de lograrse el primer premio se vivieron experiencias muy impactantes.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":637,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-636","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuentame-como-paso"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - 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