«Quería participar en un proyecto que me estimulara y del que pudiera aprender»

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Mónica Ferrandis, contralto

Nosaltres, els orfeonistes

Por Fernando Morales

Una de las grandes situaciones que se producen en una agrupación como pueda ser el Orfeó Valencià es la de la convivencia entre antiguos y nuevos orfeonistas. De esa interacción entre la experiencia de los veteranos y las ganas por aportar cosas nuevas de los recién llegados nacen grandes beneficios para unos y otros.

Y precisamente de esto habla Mónica Ferrandis, una de las más recientes incorporaciones: «Me ha sorprendido la ayuda de todas mis compañeras de cuerda para que me sienta bien y aprenda. Amelia, mi jefa de cuerda, siempre está dispuesta y disponible para lo que necesite. Susan nos prepara enseguida los midis para trabajar en casa. Hay mucha unión en las altos, me siento orgullosa de ser una más«.

Forma parte de la cuerda de contraltos y nos cuenta que fueron las nuevas tecnologías la que le abrieron las puertas del coro: «A principios de este año me llegó una convocatoria a pruebas de acceso al Orfeó por un grupo de WhatsApp. Fue como una señal porque llevaba ya un tiempo pensando en volver a cantar. Lo dejé siendo veinteañera con la intención de retomar mi afición más adelante pero, entre el trabajo y el cuidado de mis hijos, me resultaba muy difícil priorizar los ensayos«.

Cuando recibió esa propuesta digital, no dudó en seguir los pasos de una de sus mentoras en el mundo coral: «Durante mi niñez y adolescencia cantaba en la Coral Santísima Trinidad que dirigía y todavía dirige Carmina Moreno Llabata. Ella era orfeonista también, por eso el Orfeó era mi referencia para evolucionar si quería seguir cantando. Me gustaba mucho su calidad y compromiso. Yo quería participar en un proyecto que me estimulara y del que pudiera aprender«.

Tras ponerse en contacto con el Orfeó para realizar la prueba sintió un poco de respeto por lo que pudiera significar: «Con tanta ilusión, al presentarme me entro un poco de miedo. Me sentía insegura después de tanto tiempo sin cantar y no sabía si tendría un nivel de solfeo suficiente. Por eso cuando me probó la voz “el mestre” y oí lo bien que cantaba, ¡casi me voy corriendo! Me alegro muchísimo de haber perseverado en mi propósito porque ¡por fin soy orfeonista! Desde el primer momento todos me han ayudado y acogido con mucho cariño. Estoy súper agradecida. Es una experiencia maravillosa, llena de retos que me gratifican«.

Para Mónica cantar reporta muchos beneficios: «Carmina me transmitió su amor por la música coral y me abrió puertas al mundo mientras yo crecía. Le agradezco enormemente todos los encuentros, talleres y viajes que organizó. He recuperado una pasión perdida. Formando parte de un coro introduces el hábito de cantar en tu vida. Y a mí me sienta fenomenal. Creo que es parecido a meditar porque te concentras en tu respiración y en el momento presente. Sueltas stress y dejas fluir emociones. Hacerlo en grupo además significa darte a los demás. Tu voz la entregas a algo más grande para crear juntos un mismo sentir, belleza y armonía. El esfuerzo de cada uno de nosotros es para todo el equipo y luego es para el público. Eso es algo muy gratificante«.

Sus primeras actuaciones han sido muy significativas para ella: «Las he vivido con muchísima ilusión pero sin poder soltarme del todo. Llevo un ritmo frenético de aprendizaje. Voy siempre al límite porque no conocía ninguna canción. Vengo de un coro de voces blancas así que todo es nuevo para mí. Además, Josep Lluís no da tregua. Siempre está introduciendo nuevas piezas. Desde que entré hemos tenido bastantes conciertos y cada repertorio es diferente. Espero con ganas ponerme pronto al nivel y aportar un poco más. Yo desde luego voy a seguir esforzándome«.

Sus expectativas son muy interesantes: «Me gustaría evolucionar con el solfeo. Tomaré clases en cuanto pueda para leer con facilidad. También me gustaría participar en talleres y sobre todo viajar. De momento no lo podría conciliar en familia, pero lo sueño para más adelante. Seguro que también me llegará«.

El día a día del coro le ha producido unas impresiones claras: «Me ha sorprendido la organización de la asociación, tal vez porque ese aspecto no me lo había planteado. Tenemos compañeros que dedican mucho trabajo y horas de su tiempo para beneficio de todos: comparten midis, cuidan la comunicación, organizan cenas, buscan conciertos, se pelean con los presupuestos… es una gran suerte contar con ellos porque lo hacen todo más fácil«.


6 comentarios

Xema Z · noviembre 28, 2019 a las 1:17 pm

Magnífic article. Animeu-vos a escriure mes. Tasca enriquidora.

    Mónica · diciembre 8, 2019 a las 8:03 pm

    Hola Xema! Aún no me había podido leer el artículo con tranquilidad. Es verdad, ha quedado muy bien. Es un detalle muy bonito 🙂

Mar · noviembre 28, 2019 a las 3:47 pm

Mónica, desde que tuve la suerte de compartir contigo y conocerte un poco más durante los ensayos de Les veus de la frontera supe que el orfeón contigo sigue sumando.

    Mónica · diciembre 8, 2019 a las 8:05 pm

    Ohhhh! Muchísimas gracias, Mar. Eres un sol. Un fuerte abrazo!!!

Mayte Esteve · diciembre 1, 2019 a las 1:38 pm

Gracias, Mónica, por la sensación que tienes de tus compañeras. Para nosotras también es muy gratificante tenerte con esta ilusión porque se transmite.
Precioso artículo. Gracias y a seguir disfrutando.

    Mónica · diciembre 8, 2019 a las 8:15 pm

    Me alegro, Mayte. Tu nos contagias tus risas y tu alegría. Muchas gracias. Un beso!

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